Autora: Mª Carmen Sola Muñoz
- El eje vertical donde se distribuyen los grupos de edad de 5 en 5 años.
- El eje horizontal distribuye la población masculina a la izquierda y la femenina a la derecha.
Aquí se hace una referencia a la forma que tiene la pirámide y el tipo de población que manifiesta.
Si la forma de la pirámide es expansiva, representa a una población joven. La base de la pirámide es ancha debido a las altas tasas de natalidad y su cúspide es estrecha a causa de una elevada mortalidad. Se han de explicar las causas de estas elevadas tasas y sus consecuencias, como el alto porcentaje infantil y juvenil, referidas a educación, mantenimiento, sanidad, empleo… Este tipo de pirámides corresponde a regiones poco desarrolladas y con un elevado sector primario.
Si la forma de la pirámide es estancada o de campana, muestra que tiene gran cantidad de población adulta. La base de la pirámide es menos ancha que la anterior porque la natalidad ha ido disminuyendo de forma paulatina, aunque permite el relevo generacional. La disminución de la población se produce al final de la pirámide, de forma muy lenta. Esto explica que las tasas de mortalidad son bajas y se ha producido un aumento de la esperanza de vida. Encontramos gran cantidad de adultos y un porcentaje elevado de jóvenes. Hay que comentar que:
Las tasas de natalidad todavía son altas.
Las tasas de mortalidad han descendido.
Hay mucha población activa.
El índice de dependencia aún no presenta problemas.
Este tipo de pirámide corresponde a regiones que han iniciado un proceso de desarrollo.
Si la forma de la pirámide es decreciente o tiene forma de bulbo, revela que corresponde a una población envejecida. La base de la pirámide está metida hacia dentro y se ensancha por los grupos de edades de los adultos y ancianos. Aquí las tasas de natalidad y mortalidad son muy bajas y la esperanza de vida muy larga. Hay que explicar las causas y las consecuencias de las dichas tasas presentarán a medio y largo plazo, como por ejemplo, el índice de envejecimiento, el de dependencia y que el relevo generacional no queda garantizado.
Este tipo de pirámides corresponde a regiones industrializadas que ya han pasado a la fase de desarrollo post industrial.
Si la forma de la pirámide es regresiva, demuestra una situación de regresión demográfica que se demuestra por unas tasas de natalidad mínimas, las de mortalidad son bajas pero mayores que las de natalidad y el crecimiento vegetativo negativo.
Este tipo de pirámides corresponden a regiones consolidadas ya en el proceso posterior a la industrialización y también a aquellas áreas rurales que han sufrido una intensa emigración.
Hay que tener en cuenta varias características comunes como: el mayor número de niños que de niñas, que da lugar a un mayor índice de masculinidad en los grupos de jóvenes y maduro-jóvenes. Esta circunstancia se ve agravada en los medios rurales donde se produce un éxodo de población femenina. Por lo tanto, hay que verificar que el segmento inferior de la pirámide, en la parte de los varones es mayor.
También hay que señalar, que los efectivos de ambos sexos se llegan a igualar entre las edades de los 45-50 años y a partir de aquí, empieza a incrementar el índice de feminidad que se dispara a partir de los 65 años, debido a la mayor esperanza de vida que tienen las mujeres.
Los entrantes en la forma de la pirámide indican una pérdida de población y coinciden con los años de guerra durante los cuales disminuye la natalidad. Las personas que mueren en dicha guerra, aparecen unas 5 ó 6 barras más arriba de la fecha de la guerra y son mayoritariamente hombres. Los salientes demuestran un incremento de la población, que puede ocurrir tras una guerra o durante un ciclo de prosperidad económica, o por la inmigración, (un baby boom). El resultado se aprecia cuando estos contingentes demográficos llegan a la edad reproductora y aumentan la tasa de natalidad cuando alcanzan la edad de 20 a 30 años.
Por lo tanto, es necesario conocer el proceso histórico de una población para realizar este tipo de comentario.
Hay que mencionar las consecuencias demográficas, sociales y económicas de la situación planteada y su posible evolución a corto y medio plazo. Para ello se han de establecer unas relaciones entre los distintos grupos mediante el cálculo de las siguientes tasas o índices:
Índice de envejecimiento: población mayor de 65 años X 100/ población total.
En el caso de que este índice salga mayor del 12 %, se tratará de una pirámide de edades envejecida, o con tendencia al envejecimiento.
Índice de dependencia: población joven+población envejecida X 100/población adulta.
Cuanto mayor sea el índice de dependencia, mayor será la carga que recaerá sobre la población adulta.
Índice de relevo generacional: Nº de personas de 30-44 años/Nº de personas de 45-64 años.
En este caso si el índice no llega a 1 es imposible que haya relevo generacional.
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