Posibles preguntas relacionadas con esta obra.
1ª Identifica la obra a la que pertenece este fragmento.
Este fragmento pertenece a la obra “ El árbol de la ciencia”, novela escrita por Pío Baroja, el mejor novelista de la G. del 98, a comienzos del siglo XX y que publicó por primera vez en Madrid, en 1911. Es una obra resultado de la madurez literaria alcanzada por el autor que la escribió cuando tenía cuarenta años. La acción se sitúa preferentemente en el Madrid de finales del siglo XIX, y en concreto entre los años 1887 y 1898, año fundamental para la historia de España pues supone la liquidación definitiva de ,los restos de nuestro imperio colonial, con la pérdida frente a EE.UU. en una guerra desigual, de Cuba, Filipinas Puerto Rico y la isla de Guam. Estos hechos históricos aparecen recogidos en la novela de Baroja, Es la última novela de la trilogía “ La raza” junto a “ La dama errante” y “ La ciudad de la niebla” y toda la trilogía, al igual que “ El árbol de la ciencia” se caracteriza por presentar la filosofía pesimista del autor y la expresión más clara de su individualismo.
2º Justifica la representatividad de la obra entre la producción literaria del autor
Esta novela de carácter autobiográfico y filosófico es, sin duda la mejor obra del autor, de la que decía: “Entre las novelas de carácter filosófico, es la mejor que yo he escrito. Probablemente es el libro más acabado y completo de todos los míos”. Esta opinión es compartida por la crítica y por sus compañeros de Generación entre los cuales se encuentra Azorín que decía de ella que era la novela que mejor resumía el espíritu de Baroja. A esta novela, Baroja siempre guardó gran cariño debido a los abundantes acontecimientos personales que de forma cronológica vive la figura de su protagonista, Andrés Hurtado. Pero esta obra también es una radiografía, moral e ideológica del propio autor pues el protagonista vive y siente las mismas motivaciones y frustraciones vitales, ideológicas y filosóficas que su autor. Andrés Hurtado es el propio Pío Baroja.
Esta obra también merece ser la obra más representativa de la producción barojiana por su estructura, muy meditada y muy perfecta. La obra es un modelo de novela reflexiva estructuralmente hablando. Sus 55 capítulos, en muchos casos muy breves, se dividen en dos ciclos vitales simétricos de la vida del protagonista ( I, II, III y V, VI, VII) unidos por una parte, aparentemente desligada del resto de la acción, que es la IV, denominada Inquisiciones y que es un periodo reflexivo donde se analiza la filosofía de la época a través del protagonista y de su tío Iturrioz.
Además, también merece ser representativa en producción, no sólo de su autor sino de toda su Generación, por ser una novela social pues es una radiografía completa y perfecta de la sociedad española de entre siglos, en todos sus estratos sociales, a través de la ciudad de Madrid, que simboliza el inmovilismo de la sociedad y el atraso cultural del país frente a Europa; o a través de Alcolea del Campo que simboliza el atraso secular de la vida rural española, sometida al caciquismo de unos pocos y sus prejuicios sociales o religiosos que les impiden progresar.
Igualmente, la obra es ejemplo de la caracterización de los personajes, algunos de ellos espléndidos, como el del protagonista o el de Lulú, ejemplo de las mujeres que en ocasiones aparecen en toda la obra barojiana. Personajes redondos que se van “haciendo” con una caracterización progresiva y paulatina, con infinitos matices psicológicos. Y junto a ellos, los personajes secundarios, caracterizados plenamente por pocos trazos pero suficientes como para dar su perfil psicológico.
3º Sitúa la obra en el contexto literario al que pertenece
Si Pío Baroja es el novelista más representativo de la Generación del 98, y su mejor obra es la que comentamos, no es exagerado decir que “El árbol de la ciencia” (junto con la nívola San Manuel Bueno, mártir, de M. de Unamuno) es la novela que mejor representa el contexto literario de la época a la que pertenece. Por ello, en esta novela se encuentran muchas de las características literarias comunes a los autores de la Generación de 98. Así, el primer rasgo común que podemos señalar es el estilo, basado en el párrafo breve, la naturalidad expresiva, la agilidad en los diálogos, la fusión intencionada de registros lingüísticos, o la técnica impresionista en la descripción de los personajes, los lugares…etc. Esta nueva técnica de narrar lo aleja de la prosa narrativa de la época anterior, el Realismo, mucho más densa, más retórica. Este nuevo concepto de la narrativa le lleva, les lleva, a la recuperación de palabras terruñeras, tradicionales y castizas, más cercanas al pueblo. Otro de los rasgos noventayochistas sería la difusión a través de su obra de las corrientes filosóficas que triunfaban en Europa como el Irracionalismo de Nietzsche y, sobre todo, de Schopenhauer, con su concepto existencialista de la vida humana. El pesimismo es otra característica común. Es una actitud muy corriente en toda la Generación. Pesimismo y actitud crítica heredados del romántico Larra, su padre espiritual y generacional. Uno de los temas de la novela: la visión social e histórica de España lo podemos unir a otro de los tres caminos generacionales para buscar su “esencia”: la intrahistoria o historia formada por las vivencias diarias de las personas que pueblan las ciudades, Madrid, o los pueblos, Alcolea de la España de finales del S-XIX y comienzos del S.XX.
4º Sitúa la obra en el contexto social, cultural y artístico de la época a la que pertenece
Toda obra literaria es producto de las características socioculturales de la época en que se escribe y “El árbol de la ciencia” no es una excepción. En la última década del S.XIX comienza a aparecer en el ambiente cultural de España y también en Hispanoamérica una “gente nueva” que quiere transformar totalmente el panorama literario de la época de la Restauración. Son jóvenes desengañados por la política gubernamental, por el fracaso de la política exterior que lleva al Desastre del 98 y también por una política social que empobrece a España y que la hace un país retrasado, en todos sus aspectos culturales y sociales, con respecto a Europa. Esta “gente nueva “ se escindirá en dos corrientes literarias muy diferentes en su estética: la Generación del 98 y el Modernismo. Es la Generación del 98, la que toma su nombre del Desastre de Cative y de Santiago de Cuba frente a EE.UU., la que adquirirá conciencia de esa decadencia política y social, y sus miembros intentarán levantar España, regenerarla, a través de sus obras. Así nace la G. del 98 de la que forma parte Pío Baroja y cuyo nombre fue acuñado por Azorín en 1913. A Baroja (como a todos los demás autores de su generación)” le duele” España, y el tema de España está presente en la novela a través de sus pueblos, ciudades, gentes, clases sociales…etc.; y se vuelve crítico con el mundo que le rodea. Es decir, a través de la actitud crítica de Andrés Hurtado se intenta señalar las lacras sociales que impiden la regeneración del país. De ahí su crítica a la enseñanza, a la profesión de la medicina, a la Iglesia, a la burguesía adinerada y parásita, a la ignorancia inmovilista del pueblo, al caciquismo que envilece al campo y empobrece material e intelectualmente a sus moradores. Su amor común por Castilla se refleja en la ubicación principal de la acción de la novela: Madrid, y en un pueblo ficticio, pero que bien pudiera ser real por reflejar a los pueblos castellanos del momento: Alcolea. Ideológicamente, Baroja- Andrés Hurtado es “hijo” de su Generación artística con la que comparte unas ideas políticas muy avanzadas, adoptando posturas liberales, de izquierdas, que chocaban con las ideas tradicionales del grupo social al que pertenecían: la burguesía. La realidad social les produce hastío y proyectan sobre esa realidad sus propias frustraciones. España es un erial cultural donde es imposible crecer intelectualmente. La ciencia no existe. Todas estas preocupaciones patrióticas y regeneracionistas, propias de la Generación del 98, están recogidas en la novela que nos ocupa.
5º Reconoce en el fragmento características de la obra del autor
El personaje Andrés, como la mayor parte de los personajes barojianos, es un ser inadaptado, que se opone al ambiente y la sociedad en la que vive. Incapaz de mostrar energía para oponerse al ambiente hostil, acaba frustrado, vencido y destruido moral y anímicamente.
Creación de personajes fuertes, perfectamente caracterizados. Es uno de los rasgos principales de Baroja y la fuerza con la que los presenta. En este caso, Andrés e Iturrioz, Lulú..
El escepticismo de Baroja, su idea de un mundo que carece de sentido y su falta de fe en el ser humano, lo llevan a rechazar cualquier posible solución vital, lo que conduje al protagonista a presentar un marcado individualismo pesimista.
Visión de la realidad. Su visión de la realidad española es amarga y pesimista, lo cual se refleja en su obra. Critica claramente los vicios que aquejan a la sociedad española con una marcada intención reformista.
Reflexiones filosóficas. Muy comunes en todas sus obras pero más intensas en la obra que nos ocupa. Corriente fundamental : el existencialismo del alemán Schopenhauer.
Técnica del diálogo. Máxima expresividad y respeto con la realidad y la naturalidad. Diálogos basados en la economía expresiva.
Tono agrio, selección de un léxico que degrada la realidad a tono con la actitud pesimista del autor.
Deseo de exactitud y precisión, rasgos estilísticos que confieren la amenidad, el dinamismo y la sensación de naturalidad y vida que el escritor pretendía para sus novelas. Empleo del período corto.
En todos estos puntos se aportarían citas y ejemplos del texto que se comenta.
TERESA POTOC POZO
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